Soledad MariasCAFÉ FILOSÓFICO VIRTUAL N°6
SÁBADO 11 DE JULIO A LAS 20:00

LA SOLEDAD

Al inicio de cada participación, cada uno debía dar un ejemplo de una experiencia de soledad y luego una defnición de soledad.   Esto tiene como propósito que la persona vincule la reflexión con su experiencia personal. Por otra parte la definición de soledad que cada uno da basada en su ejemplo personal, permite entender a los demás participantes desde qué perspectiva está usando el término, cuando luego habla de él.

Algunos textos para reflexionar sobre el tema:

"La soledad es un modo de vivir con los demás, en el modo concreto de la ausencia, y es, por lo tanto, efectiva privación. Para usar una paradoja: necesito de los demás para estar solo… de ellos.

Pero en este punto debemos ser muy cautelosos porque podemos caer en una serie de errores, sobre todo, dos. El primero de ellos sería creer que la convivencia es algo secundario al vivir individual, de suerte que los individuos, existentes cada uno por sí, se reúnen o “asocian” para realizar algún fin. En este caso, la convivencia sería derivada y perfectamente reductible a la realidad humana individual.
[…]
El hecho es que la vida humana, una de cuyas dimensiones es el convivir, tiene dos posibilidades dentro de la convivencia: la soledad y la compañía. En ambas aparecen “los otros”, en formas distintas: como presentes o como ausentes: Estoy "con" los otros, o "solo de" los otros. Pero como, en última instancia, mi vida es MÍA - es lo que hago yo y lo que me pasa a mí, y insustituiblemente y sin que nadie pueda reemplazarme ni compartir conmigo ese hacer, que es decidir lo que voy a ser en cada instante. La raíz más profunda de mi vida es la soledad. Y toda compañía es, en más bien un esfuerzo – que culmina en la amistad, en el amor – por compartir dos soledades. "
(Julián Marías, Razón y Vida. Una Introducción a la Filosofía, 1956)

"Nuestro ego solitario está siempre enclaustrado por nuestro propio cuerpo, y muy a menudo por los cuerpos entrometidos y agresivos que nos rodean. La vida de nuestra alma depende cruelmente de nuestra salud corporal, de nuestras percepciones sensoriales agobiantes y exhaustas. Pero el hecho de que cada yo consciente posea un núcleo central, una fuerza unificadora, una identidad integral, el hecho de que nunca pierda el sentimiento de tal identidad, implica una constante renovación de nuestra soledad innata. Implica nuestro aislamiento inherente de la seguridad de nuestra vista, olfato, gusto, oído, tacto, y la abrumadora presión de otras personalidades. Porque este poder central no es sólo la mente, la psique, el yo, el ego - es también la fuerza motriz, la energía, la voluntad, el núcleo magnético de nuestra personalidad. […]
Hay muchos pensadores modernos que enfatizan la dependencia del individuo de la sociedad. Pero lo cierto es que sólo el cultivo de la soledad interior, cuando estamos entre multitudes, hace que la sociedad sea tolerable.
Aquellos que viven en soledad interior no pueden ser reconocidos cuando van de aquí para allá entre otros. No los puedes reconocer en los coches de la calle, en los trenes, en las aceras, en los metros, en las tiendas, en las oficinas, en las fábricas, en los teatros, en los cines, en los almacenes. Pero su fuerza de voluntad vive tercamente en sus almas. Su irónico desapego no puede ser violado.
[…]
Sólo cuando el alma está sola puede la magia del universo fluir a través de ella. El alma necesita silencio para escuchar los susurros de los largos siglos, para sentir el misterio de la evolución cósmica. Puede alcanzar este silencio en la más desenfrenada algarabía de la ciudad más concurrida. Los gritos y ruidos materiales no pueden interferir con él. Lo que destruye este silencio son los pensamientos comunes de la multitud, los pensamientos burdos que son no-pensamientos"
(John Powys, El lobo solitario, 1933)
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Extractos tomados de Agora en Español:
http://philopractice.org/web/soledad